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Secuencia Video Endoscópica 3 de 9.
Anastomosis urétero-ileal
Fue Bricker en 1950 quien popularizó la anastomosis ureteroenterocutánea, usando un segmento aislado de íleon terminal, anastomosando a su extremo proximal ambos uréteres, y el distal a piel en estoma que requiere bolsa colectora de orina. Este método tuvo una gran aceptación durante los primeros años hasta que fueron descritas las primeras complicaciones a largo plazo (15 años), que incluían: Bacteriuria crónica, estenosis del asa, complicaciones del estoma, cálculos y deterioro de la función renal.
A pesar de estas incidencias, esta técnica sigue siendo vigente, especialmente en ancianos y en pacientes con pobre pronóstico oncológico, que hace improbable la supervivencia prolongada, siendo abandonada como forma de drenaje en niños o pacientes con larga esperanza de vida.
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